Dependientas antipáticas: el momento bicho palo

Lo reconozco por adelantado: soy una gran compradora de ropa, zapatos, bolsos y complementos. Vaya, que no venderme algo a mí tiene casi más mérito que lo contrario. Por eso puedo opinar.

Llevo muchos años observando un fenómeno que ya estaba tardando en comentaros: hay que ver lo estirados y orgullosos que son en algunas  -no todas-  tiendas de lujo o, incluso, de pretendido lujo.

Llegas a la tienda de renombre en cuestión, entras con seguridad, das los buenos días y te dirijes con simpatía a una de las dependientas a preguntar por algún artículo concreto de la colección. Como a mí esto de la moda me gusta, suelo haberme machacado antes las propuestas de temporada y sé de lo que hablo.

Entonces me tropiezo con el problema. Antes que las palabras, te llega  ESA MIRADA. Taladrante y enjuiciadora, desde su elevada distancia, te obliga a quererte confundir con el suelo. Quién fuera bicho palo.

La especie de las dependientas antipáticas es muy variada: las hay que te repasan de arriba abajo sin disimulo, están las que te miran de soslayo y casi no saben hablar, las que te fulminan triunfadoras informándote de que estás equivocada. En definitiva, las que te invitan a marcharte, hoscas, secas, frías, frívolas y distantes… por no hablar de tontas del culo. Ante la duda, siempre es mejor dirigirte al dependiente masculino, que suele ser bastante más agradable.

He hecho la prueba de vestirme de todas las maneras posibles para el trance y sigue sin quedarme claro a qué se debe esa cara de ascazo. ¿A lo mejor es porque me he pasado?,  ¿quizás es porque no he llegado?, ¿influirá en algo que llevo un bolso de la competencia?Nunca lo sé, pero como siempre voy con el pelo lavado, he terminado concluyendo que no debe de ser culpa mía. Esa condescendencia es universal, hacia todo bicho palo, no algo personal.

He notado que en Puerto Banús y Marbella, esto ocurre menos que en Madrid u otras grandes capitales. Debe de ser que en Marbella están acostumbrados a que cualquier chancludo con calzones tres cuartos se deje miles de euros en cuestión de minutos y, sin embargo, un borjamari de colorido jersey sobre los hombros, no compre nada en absoluto, tras una hora preguntando. Tienden a juzgarte menos y son más amables en general.

He contrastado esta experiencia con varias amigas y puedo atestiguar que ocurre de forma generalizada. ¡Y no me digáis que a vosotras no! Si no os ha pasado, creedme, os ocurrirá  y será terrible. Es algo que está muy extendido.

Recuerdo especialmente el caso de cierta dependienta de una tienda de lencería cara muy famosa, que tenía el morro más recauchutado que he visto en mi vida. Esta mujer se permitía sin variación el lujo de maltratar a las clientas -todas nosotras, sin recauchutar-. Pues bien, ya no está en la tienda. Mis amigas y yo no sabemos si es porque le estalló el labio o por algún otro motivo, pero sigue siendo tema de conversación.

En cierta ocasión, le pregunté por este fenómeno a una dependienta muy maja que con su amabilidad me estaba colocando media tienda. Se fue al bulto y me explicó que todo podía deberse a que “desde la Casa” las aleccionaban para adoptar “un aire distante y frío con la cliente”, pero que a ella eso no le salía bien… Sigo sin salir de mi asombro.

Vamos a ver: ¿las grandes marcas y boutiques quieren vender o no? Porque a lo mejor va a ser que no, cosa para mí inexplicable.

Transformo este post en un alegato para que no permitáis humillaciones y, en los casos en los que os ocurra, no volváis a pisar la tienda y se lo contéis a todo el mundo. ¡Será por tiendas! ¡Será por marcas guays! A ver si entre todas conseguimos que aterricen en el mundo de las personas, se dejen de tonterías y comprendan que ser glamouroso está completamente reñido con ser idiota.

Grandes marcas y boutiques con pretensiones, ¡a ver si os enteráis de una vez de que no estáis curando el cáncer, que sólo vendéis ropa! Empezad a inculcar el respeto por el cliente y sed más amables. Se traducirá en ventas y en que a mí no se me queden unas ganas tan fuertes de empezar a desvelar nombres.

Dependientas antipáticas

Ropa de embarazada moderna: estampado felino

Uno de mis objetivos en las escasas ocasiones en las que me visto con un estampado felino es no parecer una petarda. Tal cual lo escribo, tal cual lo leéis.

Detesto la imagen que ofrecen esas mujeres que en verano se ciñen al máximo con el vestido de leopardo marrón, la piel quemada -eso no es bronceado-, la cara pintarrajeada -eso no es maquillaje-, la colonia penetrante -eso no es perfume- y el miedo a que se les escape el mondongo -ese miedo sí que es legítimo-.

Y que conste que soy super respetuosa con las chonis. Cada una puede vestirse como se sienta mejor; a mí también se me puede ir la mano, pero es que al estampado felino le tengo especial prevención. Qué le vamos a hacer, a mí no me gusta pedir tanta guerra… manías mías.

Para huír del “look petarda”, y más si estás combinando ropa de embarazada, creo que las normas que hay que seguir son varias:

1. Prohibirte el adjetivo demasiado: ni demasiados complementos, ni demasiado maquillaje, ni demasiado ceñido, ni tener tampoco demasiada edad.

2. Optar por un look con base monocolor: normalmente o beige o negra, si no quieres arriesgarte. Sólo se admite el color en algún complemento aislado, salvo que seas una fashionista consumada que domine de sobra el riesgo.

3. Fino, lo que se dice fino, no es el felino, así que recuerda: vístete con moderación y no despilfarres la colonia, por favor.

Como veis, me he arriesgado para enseñaros posibilidades de combinación con ropa de embarazada moderna. Y digo moderna porque la ropa de embarazo es absolutamente fea, así que lo que ahora se lleva es evitar tener que comprarte “ropa de embarazo” propiamente dicha. De este look, sólo lo son los pantalones.

Aunque no se me nota mucho la barriguita en las fotos, os aseguro que ahí estaba ya, a los tres meses y medio de gestación, aproximadamente. La base en negro es uno de mis básicos en los últimos meses. Definitivamente estiliza y tampoco hay mucho que pensar. Ya que me arriesgo con el abrigo, prefiero no fastidiarlo con lo demás.

Ropa de embarazada modernaRopa de embarazada modernaRopa de embarazada modernaRopa de embarazada moderna

Abrigo: Zara
Botas moteras: Zara
Blusa: Uterqüe
Bolso: Uterqüe
Pantalones: H&M Maternity
Cinturón: H&M

Photographer: Rafael Hayas

Embarazadas fashion con una vida normal

Llego a mi ginecóloga, que es un primor.

Después de comentarle que estoy embarazada y de las felicitaciones de rigor, me dice que lo más importante es que haga vida normal, pero que no puedo “comer ni carne ni pescado crudos -lo que incluye embutidos, carpaccio y sushi-, queso sin pasteurizar, anchoas ni ahumados…“,  “no levantes pesos ni te sientas estresada” y “ten cuidado con el pez espada, que tiene mercurio; con las verduras, que tienes que lavar cuatro veces“…

-”¿Deporte?”- pregunto esperanzada.

La respuesta, un no rotundo o, bueno, mejor aún, me dice que “puedo andar” o “hacer Pilates para embarazadas con mucho cuidado”.

-”¿Viajes?- Insisto yo.

- “Cuidado con los viajes. Si son en coche, debes dar un pequeño paseo cada hora u hora y media; en avión no van a dejarte subir a partir del sexto o séptimo mes de embarazo”. (Ahí sí que me ha matao).

Ante tal cantidad de prohibiciones, me surgen muchas dudas:

1. ¿Desde cuándo andar es deporte? Andar es desplazarse sin sudar. Eso no puede ser deporte. ¿Pilates para embarazadas? Yo creo que sudo más poniéndome el Rimmel.

2. ¿Cómo que haga vida normal? ¡Mi vida normal incluía hacer deporte, moverme mucho y comer cochinadas crudas! ¿Por qué nadie me avisó de lo de los viajes antes?

3. ¿Por qué en los restaurantes italianos no saben si su mozzarella y queso de pizza están pasteurizados? ¿Por qué me miran así cuando lo pregunto? Si no lo saben ellos, ¿cómo lo voy a saber yo?

Conclusión: De vida normal nada. Aparte de lo bonito de la historia, estar embarazada consiste en recauchutar el estómago de ácido fólico y otras vitaminas, subirte por las paredes por ausencia de deporte y sacar el estropajo para lavar la lechuga.

Por lo demás, todas estamos muy bien, hacemos vida normal y seguimos siendo embarazadas fashion-fashion. Ayyyy…

Embarazadas fashion 1 Embarazadas fashion 2 Embarazadas fashion 3 Embarazadas fashion 4 Embarazadas fashion 5 Embarazadas fashion 6 Embarazadas fashion 7

 En las fotos, las mamis que más me gustan a mí: la modelo Alessandra Ambrosio y la bloguera Mireia, de My Daily style.

 Próximo post, un look de los míos, ya con barriguita.

1 2 3 160