Bloguera embarazada con chaqueta rosa

Otro look con embarazo discreto. Y digo discreto porque esa barriga era todavía un bombo razonable. Ahí estaba de unos cuatro meses y pico y todavía podía hacer algo para tener una presencia medio aparente.

Ahora ya no, que voy por seis y medio. No me puedo explicar cómo es posible que a mí me haya salido esta protuberancia tan considerable. La veréis en próximos posts cuando este fin de semana saque un ratito para hacerme fotos, cosa que me da una pereza monumental. Total, ¡a España qué más le da!

Pues resulta que sí, que le da, le da. Nunca en mi vida me pude imaginar recibir hasta mensajes de what´s app exigiéndome enseñar la chicha ya. Hay incluso quien me ha dicho que está segura de que no podré resistirme a enseñaros la tripa en el blog.

Bueno, no es una cuestión de resistirme o no. Más bien tiene que ver con que estoy concentrada en la situación y trabajando muchísimo. Como resulta que soy autónoma al frente de mi cortijo y no tendré baja maternal pagada, estoy intentando hacer ahora todo lo que puedo para dejar las cosas medio enjaretadas por lo que pueda ocurrir. Fijáos qué cosa tan poco glamourosa, yo con miedo a la improvisación, a lo que se me viene encima y ya planeando poner una mini cuna blanquita en mi despacho.

Por lo demás, vuelvo a repetir modelito base, pero cambiando los complementos y chaqueta. El negro está siendo mi uniforme. En próximos posts, fondo de armario para una futura madre. Seguiré informando.

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P.S. Si vosotros os creéis que una bloguera embarazada va a salir estilo foca enseñando todos los michelines, o es que os metéis poco en blogs de moda o es que a mí me desconocéis por completo. :-)

Gorro: Saga Furs
Pantalones: H&M Maternity
Cinturón: H&M
Blusa: Uterqüe
Guantes: Angel Schlesser
Chaqueta: Diane von Furstenberg
Botines: Ennio Silla for Le Silla

Fotos: Rafael Hayas

Al castillo

Observador incansable
de días de luto, noches de ilusión.
Los años delatan tu sabiduría, de grietas fundida.

Necesito tu altiva mirada sobre la piel de esta ciudad,
preguntarte, brillante en la noche, el porqué de mi pesar.
Tú, tú lo sabes todo; antes… ya lo viste pasar.

Cuéntame historias viejas, olvidadas ya,
de amores curtidos, seres arcanos, recuerdos marchitos.
Recita conmigo poemas que el viento arrastró con su silbido
y sé, una vez más, eterno y perfecto. Sé mi amigo.

Ropa embarazo 2 copia

Ropa embarazo 3

Ropa embarazo 1

Dedicado a todos aquellos que al levantar la mirada te vemos todos los días, observándonos y compartiendo nuestras alegrías, nuestros esfuerzos y a veces también penas.

Y, sí, para bien o para mal -más bien para mal- lo he escrito yo. En otro tiempo, en otra historia, en otra vida.

Vestido: Asos
Abrigo: Max&Moi
Cinturón: Bimba&Lola
Bolsito: Uterqüe

Fotos: Rafael Hayas

Dependientas antipáticas: el momento bicho palo

Lo reconozco por adelantado: soy una gran compradora de ropa, zapatos, bolsos y complementos. Vaya, que no venderme algo a mí tiene casi más mérito que lo contrario. Por eso puedo opinar.

Llevo muchos años observando un fenómeno que ya estaba tardando en comentaros: hay que ver lo estirados y orgullosos que son en algunas  -no todas-  tiendas de lujo o, incluso, de pretendido lujo.

Llegas a la tienda de renombre en cuestión, entras con seguridad, das los buenos días y te dirijes con simpatía a una de las dependientas a preguntar por algún artículo concreto de la colección. Como a mí esto de la moda me gusta, suelo haberme machacado antes las propuestas de temporada y sé de lo que hablo.

Entonces me tropiezo con el problema. Antes que las palabras, te llega  ESA MIRADA. Taladrante y enjuiciadora, desde su elevada distancia, te obliga a quererte confundir con el suelo. Quién fuera bicho palo.

La especie de las dependientas antipáticas es muy variada: las hay que te repasan de arriba abajo sin disimulo, están las que te miran de soslayo y casi no saben hablar, las que te fulminan triunfadoras informándote de que estás equivocada. En definitiva, las que te invitan a marcharte, hoscas, secas, frías, frívolas y distantes… por no hablar de tontas del culo. Ante la duda, siempre es mejor dirigirte al dependiente masculino, que suele ser bastante más agradable.

He hecho la prueba de vestirme de todas las maneras posibles para el trance y sigue sin quedarme claro a qué se debe esa cara de ascazo. ¿A lo mejor es porque me he pasado?,  ¿quizás es porque no he llegado?, ¿influirá en algo que llevo un bolso de la competencia?Nunca lo sé, pero como siempre voy con el pelo lavado, he terminado concluyendo que no debe de ser culpa mía. Esa condescendencia es universal, hacia todo bicho palo, no algo personal.

He notado que en Puerto Banús y Marbella, esto ocurre menos que en Madrid u otras grandes capitales. Debe de ser que en Marbella están acostumbrados a que cualquier chancludo con calzones tres cuartos se deje miles de euros en cuestión de minutos y, sin embargo, un borjamari de colorido jersey sobre los hombros, no compre nada en absoluto, tras una hora preguntando. Tienden a juzgarte menos y son más amables en general.

He contrastado esta experiencia con varias amigas y puedo atestiguar que ocurre de forma generalizada. ¡Y no me digáis que a vosotras no! Si no os ha pasado, creedme, os ocurrirá  y será terrible. Es algo que está muy extendido.

Recuerdo especialmente el caso de cierta dependienta de una tienda de lencería cara muy famosa, que tenía el morro más recauchutado que he visto en mi vida. Esta mujer se permitía sin variación el lujo de maltratar a las clientas -todas nosotras, sin recauchutar-. Pues bien, ya no está en la tienda. Mis amigas y yo no sabemos si es porque le estalló el labio o por algún otro motivo, pero sigue siendo tema de conversación.

En cierta ocasión, le pregunté por este fenómeno a una dependienta muy maja que con su amabilidad me estaba colocando media tienda. Se fue al bulto y me explicó que todo podía deberse a que “desde la Casa” las aleccionaban para adoptar “un aire distante y frío con la cliente”, pero que a ella eso no le salía bien… Sigo sin salir de mi asombro.

Vamos a ver: ¿las grandes marcas y boutiques quieren vender o no? Porque a lo mejor va a ser que no, cosa para mí inexplicable.

Transformo este post en un alegato para que no permitáis humillaciones y, en los casos en los que os ocurra, no volváis a pisar la tienda y se lo contéis a todo el mundo. ¡Será por tiendas! ¡Será por marcas guays! A ver si entre todas conseguimos que aterricen en el mundo de las personas, se dejen de tonterías y comprendan que ser glamouroso está completamente reñido con ser idiota.

Grandes marcas y boutiques con pretensiones, ¡a ver si os enteráis de una vez de que no estáis curando el cáncer, que sólo vendéis ropa! Empezad a inculcar el respeto por el cliente y sed más amables. Se traducirá en ventas y en que a mí no se me queden unas ganas tan fuertes de empezar a desvelar nombres.

Dependientas antipáticas

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