Sin cara. Sin rostro.

Estoy en plena fase de odio total al blog. He entrado hoy en la zona privada con la clara intención de borrar todos mis looks, paso previo a la destrucción completa. Ni me acordaba de la contraseña, algo increíble.

Me preguntan muchas veces si me ha pasado algo. La respuesta es no. No con nadie. Qué tontería, claro que no.

Soy yo, nada más. Me da hasta vergüenza que me hayáis visto la cara, un pudor que no sé ni explicar ahora. No es tan raro, algunas tenemos una vida interior activa y llegamos a conclusiones tajantes, buenas o malas. Por eso quiero borrarme y desaparecer.

Hace un año aproximadamente. La gota que colmó el vaso fue un flotador gigante fucsia, tipo colchoneta de piscina. Un pato-cisne enooorme sobre el que todas las blogueras de instagram se retrataban en bikini, culo en pompa, pose insinuante, en un verano y felicidad infinitos. Todas la misma foto, una y otra vez, copiándose, clonándose, a ver cuál más sexy, a ver cuál más exótica, a ver cuál más choni. Qué divertido.

Me pareció tan estúpido que sencillamente no pude soportarlo. Me dio por inmolar mi cuenta de instagram de forma fulminante. La hubiera hecho estallar si eso fuera posible. Me pasó lo mismo que a los veinte años estando en una discoteca a las tantas de la madrugada. Qué hago yo aquí, no pinto nada, no me lo estoy pasando bien, por qué tengo que aguantar a estos impresentables, no voy a hacer lo mismo que todas estas, adónde me lleva esa opción. Y, chica, cuando esas preguntas te asaltan sin permiso es que está claro que ese no es tu camino… Por lo menos no es el mío.

Desde el pato rosa me visualicé claramente en un universo paralelo. Intentando mostrar mi vida, contando mi día a día, explicando cómo he decorado mi casa, enseñando a mi hijo vestido de floripondio, buscando un tirón innecesario malvendiendo mi yo, mi nosotros…

Y la verdad es que ni de coña. Que no, vaya, que no. Hasta ahí podíamos llegar. Qué voy a enseñarle a mi hijo, qué tipo de modelo voy a ser para él como madre, por qué nadie va a tener que saber de mi vida. Y entonces contemplé desde el aire esta sociedad y me reí un rato de mí misma como componente inescindible de ella.

Qué estamos haciendo. Por qué contamos nuestra vida en facebook, en instagram, por whats app. Por qué nos pasamos el día pegados a una pantalla diciendo cosas que son falsas y haciéndonos los listos. Por qué fardamos. Por qué nadie se hace fotos fregando una sartén, cargando el carro en el coche, trabajando estresado, recibiendo órdenes, siendo humillado. ¿Acaso no es eso realidad?

Todavía no he tenido valor de borrarlas. Las fotos, digo. Aunque no lo parezca hay mucho tiempo, esfuerzo y trabajo detrás. Me da penilla. Algunas son bonitas. Otras terribles. Todavía me queda vanidad.

Quizás os sirva lo que he escrito hoy. Quizás siga aquí, pero sin cara, sin rostro, largando improperios contra nuestra estupidez como especie.

Mentira. Todo es mentira. Los patos rosas no existen.

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Tendencia granate

¿Tienes que hacer un regalo a una fémina esta Navidad? Regala granate o, mucho mejor, color guinda. Le va a encantar porque este color es una tendencia fuerte este invierno, sobre todo en complementos. Hay que aprovechar ya, que han comenzado las rebajas en muchas tiendas y marcas.

Este verano he sufrido una catarsis total en muchos aspectos. Quizás os lo cuente, quizás no. Juré que no volvería a bloguear, pero hace un rato he recibido por email una alerta de
Google y he descubierto que una chica me ha plagiado el nombre del blog sin ningún disimulo, signo de admiración incluido. Para colmo es un blog de moda español.

Creí que el día que eso me ocurriera no me iba a importar en absoluto, pero confieso que me ha fastidiado un poco. Estoy pensando en invitarla cordialmente a cambiar de nombre, pero como sé que la cordialidad no siempre funciona, soy capaz de demandarla. Total, a mí el abogado me sale gratis.

Mi blog puede morir por inactividad, pero no ser plagiado. Eso sí que no. Antes lo destruyo, tentación recurrente desde mi primer ataque de introspección.

En el plano de las recomendaciones os sugiero que vistáis mucho de granate, pero que no plagiéis nunca. En el primer caso irás a la moda, pero en el segundo puedes encontrarte con una abogada cabreada y algo volada que te va a dar dolores de cabeza, te lo aseguro. Eso con el inocente color guinda nunca te pasaría.

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Botines granate d Aquazzura
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De arriba abajo: bolso de YSL, botines de Aquazzura, sombrero de Zara, botas de Aquazzura (iguales en Zara), bolso de Bottega Beneta.

Gafas de sol del verano

Las gafas de sol del verano son de Chanel.

Un poco harta de ver ya a todo el mundo con gafas espejadas, de esas con pinta de no estar homologadas por la UE, pensé que el tornasolado estaba dando sus últimos estertores como tendencia de moda. De hecho,  me había pasado a las clásicas de cristales oscuros…hasta que vi éstas en el desfile de Chanel para esta primavera-verano 2016.

Están disponibles en azul, rojo y gris, que yo sepa. Me inclino por las grises o azules. Las rojas son demasiado incluso para mí.

Karl Lagerfeld no sé yo si pasará a la historia de la moda por haber creado siluetas o tejidos nuevos, pero lo que es indudable es que sí habrá que citarlo como creador de los mejores complementos y artífice de las más impactantes puestas en escena. Lo que es, es.





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