Aunque el practicar y la costumbre hacen su parte, en realidad no es que tenga más aguante, es que uso algún que otro truquillo… Pero, vaya, que mis normas tampoco son nada del otro mundo…
Estas son mis siete reglas de oro para soportar los tacones en el día a día:
Primera regla: Siempre llevar unas sabrinas en el bolso, que ha de ser grande. :o)
Casi todos los días voy a trabajar andando y en bailarinas. Me cambio de zapatos en el ascensor o ya dentro del despacho, tal cual os lo cuento (ande yo caliente y ríase la gente). Meto las sabrinas en la funda en la que llevo los otros zapatos, y al bolso.
Segunda regla: Los zapatos han de llevar algo de plataforma, sin pasarse.
Tengo entendido que la inclinación máxima que aguanta un pie, y sufriendo, son unos diez centímetros o diez centímetros y medio. Y no os engañéis, pues no estás diez centímetros más alta, porque lo natural es encorvarse y flexionar las rodillas.
Imaginaos que la plataforma tiene, por ejemplo, dos centímetros. Pues tus pies (y resto del cuerpo) ya están soportando dos centímetros menos y se nota. Es como si el suelo estuviera literalmente más alto. Cuanto mayor sea la plataforma y menor el tacón, más cómodos serán los zapatos, aunque no necesariamente más bonitos, ojo. Las plataformas evitan que te encorves y por eso con unos zapatos con plataforma y con el mismo tacón que otros que no la llevan, te ves más alta.
Tercera regla: Tener claro qué zapatos son para trabajar y cuáles no.
Tengo que decir primero que esto va dirigido a las que trabajéis en oficina o despacho, no para las que tengáis que estar en el campo, en una obra o una carretera (que pienso en todas), para las cuales lo mejor son unas botas planas calentitas.
Yo soy de las de oficina: En invierno, casi siempre uso botines o botas; y en verano, zapatillas de esparto, tan de moda, que tienen buenas plataformas y que son cómodísimas y muy bonitas. A veces sí, es cierto, me pongo unos stilettos, pero elijo los cómodos y no necesariamente los que más tacón tengan. Pero no es muy grave, pues te pasas la mayor parte del tiempo sentada.
¿Y en las bodas o eventos en los que quieres ir con el tacón más alto que exista?, os estaréis preguntando seguro… Bueno, las bodas tienen unas reglas especiales porque se pasa mucho tiempo de pie y a menudo sobre un césped en el que te quedas literalmente clavada como si fueras un pincho de esos para el golf.
Cuarta regla, para bodas y eventos varios: Nunca ir estrenando zapatos.
Quinta regla, para bodas y eventos varios: Nunca jamás ir con los zapatos pequeños, de pico o escurriéndote dentro de ellos. Cualquiera de estos tres errores te pueden dar el día:
- En los zapatos en punta, que menos mal que ya no se llevan, no nos cabían los dedos de los pies. Se amontonaban por lo estrecho de la horma. A veces, cuando me los quitaba ¡¡¡tenía los dedos dormidos!!! (y un dolor…). Eso no puede ser bueno.
-Escurrirte dentro de unos zapatos por efecto de las medias también es un error muy común y algo muy muy incómodo porque el pie se te va para adelante. Por eso, si dado el caso puedes prescindir de ellas (sobre todo si llevas traje largo), mucho mejor. Notarás que te agarras al zapato y no vas con medio pie fuera o clavándosete las tiras o el agujero del peep-toe.
- Si los zapatos te quedan grandes, no es tanto problema. Como tengo la tendencia de comprármelos siempre mayores a mi número, tengo un truco estupendo que os comento más abajo.
Sexta regla: Para bodas o eventos varios, y hablando de tiras: cuidado con las sandalias de tiras muy estrechas.
Pueden tener un efecto similar a los zapatos en punta. Se te pueden clavar en los dedos y en el empeine y eso duele una barbaridad. Es mejor que las tiras sean de cuero o tela, nunca jamás de plástico o afiladas, sé lo que digo.
Regla séptima, la mejor para todo tipo de zapatos, la he dejado para el final: yo uso pisacómodos o medias plantillas. Los hay de dos tipos: para bota o botín, que son más grandes y no llevan adhesivo; y para los estilettos y sandalias, que son más pequeños y sí lo llevan. Los compro en el super o en cualquier zapatero. Como llevan un poco de almohadilla, amortiguan literalmente el taconeo y sientes un “efecto plataforma” muy relajante. Me estoy refiriendo a los de cuero, nunca a los de silicona, que no me gustan nada porque se mueven, son incómodos.
Pero, ¡cuidado!, esta solución es sólo para zapatos que te queden un poco grandes (sin pasarte), pues como te queden pequeños o justos, el pisacómodo empujará a tus dedos hacia arriba y se te apretujarán de una forma desagradabilísima. Entonces sí que vas a pasar las unciones.
A veces, con botas, me he puesto incluso dos o tres (como no se ven…) y, bueno… es otro cantar… super cómodos.
Y hasta aquí mis escasos conocimientos sobre lo que no hacer si no quieres tener los pies morados.
No obstante, si ninguno de estos consejos ha conseguido remediar tu dolor de pies, la única solución es sentarte y ver cómo todo el mundo baila en la boda menos tú. Probablemente esos zapatos no te los volverás a poner y será una lástima la inversión que hiciste en ellos, pero en fin, hay cosas peores en la vida, como las que siguen…
Porque una cosa es ir “ideal de la muerte” (ayyyy) con tus stilettos y otra muy distinta es ya poner tu vida en peligro. Como lo oyes…
Como los zapatos se te vayan saliendo, vaya, es que puedes matarte… Eso por no hablar de como se hayan quedado sin tapas… te escurres que no veas… Para estos dos problemas hay fácil solución… En el primer caso, pisacómodo al cante; en el segundo, ir al zapatero…
Otro tipo de peligro es que el zapato decida por voluntad propia abandonarte en tierra y tú sigas andando tan feliz con tus pies inmaculados pisando el suelo (y todo lo que hay en él)…
Pero desde luego el colmo es caerte y romperte algo… Una que yo conozco se hizo una vez un estupendo esguince de tobillo por llevar unos preciosos botines dos números mayores (es que eran rebajados y no había número) y meter el pie en un hoyo oculto por el césped de cierto campus… Que conste que el hoyo era muy grande y no se veía (la culpa fue del hoyo). Está claro que por entonces aquella chica no había descubierto aún los pisacómodos o medias plantillas ni ninguna de las reglas anteriores :o) ……………
P.S: Última regla: Nunca cruzar campo a través por el césped de ningún sitio. Bajo ningún concepto.










6 comentarios:
Muchísimas gracias por tus consejos, jajajaj son perfectos.
Yo te recomiendo que si en una boda o evento de duelen los pies, cuando vaya todo el mundo un poco subidito de tono, TE QUITAS LOS ZAPATOS Y ARREANDO, ya verás como se te une más de una ¿no se quitan ellos la americana? (que horror les queda) pues vamos a seguir con el horterismo y nos quitamos nosotras los zapatos.
besitos
Buenísimo tu post!!! y un montón de consejos que voy a aplicar ahora mismo.........soy una loca de los tacones pero no los aguanto.........me compro pares y pares y ahí están muertos de risa.....aunque de vez en cuando les doy un paseito en salidas a cenar...... Un beso!!! Beatriz
Me encaaaanta!!!!
Jajajaj Gracias, chicas!!! :o)
Es vverdad, Vivi, iba a incluir el consejo de volver descalza a casa, pero se me ha pasado por completo... jajaj
Beatriz, las salidas a cenas son perfectas para los zapatos incómodos porque en realidad vas del coche a la cena, de la cena al coche y casi no estás de pie... ES de las veces que menos se sufre...
Gracias Victoria a ti tamgbién!!! Jajajaj
Veo que este post está gustando... Lo he escrito con todo mi sentido del humor y con el mayor realismo posible.
Un beso para las tres.
Marián.
Excelentes ideas! Yo añadiría que si el dolor es muy intenso, hay que considerar ir al médico ortopedista ya que sí hay algunos problemas que necesitan ubicarse y el uso de tacones los agudiza.
Saludos!
Es verdad, guapóloga... No lo había pensado...Jajaaj Los tacones son peligrosos para la espalda, las rodillas y los pies... No estaría de más consultarlo con un médico, si tienes algún problema.
un beso y gracias por tu comment.
Marián.
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