M2Malletier, bolsos inspirados en las líneas puras de la arquitectura contemporánea.

Hace tiempo y por circunstancias de la vida, me invitaron a dar una charla sobre la relación existente entre la moda y la arquitectura. Qué pena que no me acordé de la marca M2Malletier. Me habría venido perfecta para ilustrar la identidad.

Tendríais que haber escuchado a esta humilde abogada hablando sobre arquitectura y la imaginación que tuve que echarle al asunto para relacionarla con la moda actual. No me corté, no. Ya sabéis qué palique tengo.

No es que sepa muchísimo sobre arquitectura contemporánea, aunque algo se me ha ido pegado por aquello que dicen de los que duermen en el mismo colchón. Han sido 15 años de Arquitectura y Diseño, Diseño Interior, 2G, las fantásticas y asequibles obras de Taschen sobre Tadao Ando y muchos genios más, etc. He visto planos, alzados y secciones de esas hasta hartarme. Ya hasta le doy mi opinión a  mi marido sobre sus proyectos. Puedo seguir sin pestañear una conversación sobre el gran Alvaro Siza, su preferido; sobre la Casa de la Cascada o incluso relativa a la Escuela de la Bauhaus. Y digo sin pestañear porque el tema me interesa. E incluso me gusta. Quién me lo iba a decir… A mí, que no sé trazar una línea recta ni con regla.

No siempre he podido mencionar tantos nombrajos seguidos al tuntún. Antes tenía una ignorancia completa sobre la cuestión. El día que conocí a mi marido le solté con mucho desparpajo que si las casas no se caían era por una especie de milagro y que todos los arquitectos me parecían unos esnobs con mucha pose. Para mí todo se reducía a paredes, techos y tejado. Él mencionó forjados, cubiertas, lucernarios, dobles alturas e, ignorándome un poco, se puso a dibujar tan contento en una servilleta de papel. Mi cara de póquer debió de hacerle gracia. Sin duda tenía mucho campo de enseñanza conmigo. La cuestión es que en un mes ya había transformado mi forma de ver cualquier construcción. ¡Me cambió el gusto en un mes! Y eso que le advertí que yo era “una chica clásica y muy seria” y que si alguna vez me hacía una casa sería “clásica seguro“. (Ja).

Antes de ayer hizo 15 años que empezamos a salir. Me retiró definitivamente del mercado disponible. Gracias a Dios, cuántos disgustos. Hace ocho que nos casamos y nueve meses que tuvimos un hijo. La chica clásica pasó a querer ser fashion, y el chico esnob resultó no serlo. Ni él ni sus amigos, algunos de los cuales resultaron ser más interesantes que los de mi gremio y sus pleitos.

La vida me llevó a terminar hablando de arquitectura y moda. Y la vida y tantas lecturas me han traído a ver en unos bolsos unas líneas limpias y rotundas, una vuelta a lo esencial, una sencillez elegante, unos acabados orgánicos que se funden con cualquier look y a su servicio… A verlos y a que me recuerden a la Casa de la Cascada. A verlos y saber que hace 15 años me cambió la vida… Feliz aniversario.

Nota aclaratoria: Este post no significa que haya vuelto. Significa que me lo estoy pensando activamente. Gracias a los que me animáis.

 

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