En mi opinion

Llevar dos bolsos

Aunque parezca un fastidio total, es práctico. Llevar dos bolsos la tendencia propuesta por Dolce&Gabbana en el desfile para esta primavera-verano 2016.

Lo he probado y, lejos de ser incómodo, me ha resultado estupendo llevar un bolsito pequeño con el móvil nada más, a juego -o no- con el bolso principal. Te ahorras la incomodidad de tener que buscar en el grande cada vez que quieres hacer una foto, enseñar algo o simplemente contestar a una llamada.

La explicación de por qué hay que llevar dos bolsos

La pregunta que hay que hacerse es: ¿cuántas veces buscas y usas lo que llevas dentro del bolso en el transcurso de una mañana, una tarde o de un día fuera de casa?

  • Monedero: un par de veces o tres, máximo, salvo que vayas de compras y entonces mejor metes tarjeta o dinero también en el bolso pequeño.
  • Gafas de sol: dos veces, cuando te las pones y cuando las guardas en su funda.
  • Pintalabios y otros cosméticos variados: ¿una o dos veces como máximo? Yo casi nunca me acuerdo de retocarme salvo que esté con amigas que se retocan o me pidan que las maquille con lo único que llevo encima.
  • Bolígrafo: cero patatero.
  • Agenda: para eso está el móvil
  • Llaves: sólo una vez, al volver a casa.
  • Móvil: ……… Infinito.

¿Os he convencido de llevar dos bolsos en vez de uno?

Celebrando y ¿bailando?

Hola.

Llevo semanas analizándolo. Sí, no, sí, no, pros, contras, pros, contras… Y no puedo garantizarlo. No sé si he vuelto.

Publico el post a modo de celebración por una posible vuelta. Por eso y porque no he podido evitar tener sensaciones encontradas acerca del video que aquí incluyo sobre las nuevas colecciones de primavera, ya a la venta en una de mis webs favoritas de compras: Net-a-porter.

Karolina Kurkova. Supermodelos bailando. Punto y aparte.

Las super modelos están muy requetebién sobre la pasarela. Están estupendas haciéndose fotos. Incluso hay algunas con un desparpajo que es una maravilla. Son super mujeres que impresionan una barbaridad aunque sólo sea porque dará igual los tacones que te pongas: te seguirán sacando una cabeza. Sí, a algunos hombres también.

Hasta que llegó el momento del baile. Por favor, supermodelos, no bailéis. Por una vez en mi vida me congratulo de ser más baja por aquello que dicen de que al tener el centro de gravedad más bajo, las más cercanas al suelo tenemos facilidad para mover el cuerpo al ritmo de la música coordinando brazos y piernas en bonitos y gráciles movimientos.

Hace unos años leí un estudio que se planteaba por qué los bailarines y gimnastas no solían ser personas altas. No se sabe si es porque las personas menos altas tienen más facilidad y gracia en sus movimientos corporales o porque tales disciplinas hacen que el cuerpo se desarrolle menos de estatura. Vaya usted a saber.

Lo que está claro es que las mujeres de más de 1,80 en general no bailan como Tamara Rojo. Habrá excepciones, que no lo dudo, pero son las que confirman la regla.

Mujeres normales del mundo, toca alegrarse. Las de tamaño medio nacional bailamos un poquito mejor que las supermodelos. ¿Más muestras de lo que digo? Click aquí.

Monísima, monísimas, pero qué pavazo, madre.

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¿Volver? No lo sé

1. El 30 de mayo di a luz a un niño precioso de cuatro kilos. Todo fue muy muy bien.

2. He descubierto que se puede ser aún más feliz incluso cuando creías que ya lo eras. No me lo esperaba. Ahora soy una mami tan petarda como las demás, deseando de enseñar fotos de mi hijo. Sólo las muestro cuando me las piden, eso sí. Intento no cansar a los demás, pero me gusta mucho que todo el mundo conozca a mi bebé que, por cierto, es un bebé gigante. No exagero.

3. Voy a re-patentar el Bugaboo como complemento de moda. Qué descubrimiento…

4. Para quien piense que no he vuelto porque me debo de haber quedado gorda regorda: Tuve un bombo considerable del que ahora no queda ni rastro. Y no, no me he matado de hambre y aún no he hecho deporte del bueno. Es una cosa extrañísima. Mis trece kilos y medio se fueron como vinieron: porque ellos quisieron. Fue una especie de “todo incluido”. Al llegar a casa ya pesaba ocho menos. A mí tampoco me salen las cuentas.

5. Y volver… No sé si voy a volver con el blog. Me lo preguntan constantemente personas a las que ni siquiera conozco y me quedo como congelada. No sé qué contestar. Es una perogrullada decir que me siento diferente en todos los sentidos, pero es que es la verdad. No he sido inestable en mi vida pero ahora me siento idiota por haber estado todos estos años haciéndome fotos y publicándolas. Me veo y no me reconozco. Me lo he pasado bien, pero desconozco por qué lo he hecho. ¡Me parece tan absurdo!

6. La moda me sigue gustando pero ha pasado al último lugar de mis intereses. Estoy volcada con mi hijo, mi familia y mi trabajo. Nunca tuve baja laboral y a los diez días de dar a luz estaba ya trabajando. No ha sido fácil. Me pregunto si merece la pena perder el poco tiempo libre que tengo con un blog del que prácticamente nada percibo, pudiendo estar con mi hijo.

7. Ahora me ha dado por la política, que me tiene cabreada, y sigo con la literatura y la astronomía -eso siempre-. No obstante, me sorprendo a mí misma fantaseando con contaros cosas de la colección de Balmain para este invierno, sobre las peculiaridades de la de Chanel -tengo ganas de despacharme a gusto…-, las tonterías que siguen diciendo las revistas de moda y cómo estoy planteándome un look para una boda que tengo próxima. No es por falta de contenidos… la cabra sigue tirando al monte.

8. Conclusión: Estoy en ese extraño punto de retorno o de no retorno. Los blogs de moda, el mío por lo menos, han entrado en decadencia. No sé si éste va a renovarse o va a morir. Esto es como la ruptura de una pareja: No eres tú, soy yo.

Quiero daros las gracias a todos. Tampoco creo que haya hecho nada fuera de lo común. No me tengo en tan alta estima. Todos somos capaces de muchas cosas si encontramos la motivación adecuada.

¿Volveré? No lo sé.

Interrogación 2

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